POLICIALES
SICARIOS, PODER Y POLÍTICA: la caída del operador que orbitó a Milei y la ultraderecha regional
Fernando Cerimedo fue detenido en Bolivia en el marco de una investigación por el ataque a tiros contra su expareja, Nadia Beller. El caso vuelve a poner bajo la lupa al consultor cercano a Javier Milei y sus vínculos con referentes de la nueva derecha latinoamericana.
La detención de Fernando Cerimedo en Bolivia abrió un nuevo y explosivo capítulo en la trayectoria de uno de los operadores políticos que durante los últimos años logró ganar influencia dentro de los círculos de la nueva derecha latinoamericana. El consultor argentino quedó bajo investigación por su presunta vinculación con el ataque a tiros contra su expareja, la abogada y activista boliviana Nadia Beller, quien sobrevivió al atentado y permanece internada.
Cerimedo fue detenido en el aeropuerto internacional Viru Viru, en Santa Cruz de la Sierra, cuando se disponía a regresar a la Argentina. La Justicia boliviana busca determinar quién estuvo detrás del ataque y qué relación podría tener el consultor con el hecho, mientras Beller sostiene que fue víctima de un intento de feminicidio y señala directamente a su expareja.
Las acusaciones son de extrema gravedad y deberán ser corroboradas por la investigación judicial. La detención, por sí sola, no implica una condena ni demuestra que Cerimedo haya ordenado o participado en el ataque. Sin embargo, el caso adquirió una dimensión política por la trayectoria del consultor y por los vínculos que construyó alrededor de distintos gobiernos y dirigentes de la derecha regional.
Su nombre quedó asociado durante los últimos años a campañas electorales, estrategias digitales y operaciones de comunicación de sectores ultraconservadores. Entre sus vínculos políticos aparece el presidente argentino Javier Milei, además del expresidente brasileño Jair Bolsonaro y, más recientemente, el mandatario boliviano Rodrigo Paz.
La situación vuelve especialmente incómoda la relación entre Cerimedo y el universo político que acompañó el ascenso de Milei. El consultor no fue un actor secundario dentro de la denominada nueva derecha digital: participó de estrategias de comunicación, campañas y espacios vinculados con la denominada “batalla cultural”, uno de los ejes centrales de la construcción política libertaria.
Cerimedo también estuvo vinculado con La Derecha Diario, medio que adquirió una fuerte presencia dentro del ecosistema comunicacional de La Libertad Avanza. Desde allí, su nombre quedó asociado a una forma de hacer política basada en las redes sociales, la confrontación permanente y la disputa por instalar determinadas narrativas en el debate público.
Pero su actividad excedió ampliamente las fronteras argentinas. El consultor desarrolló vínculos con sectores políticos de otros países y tuvo participación en experiencias electorales y estrategias digitales de la derecha regional.
En Brasil, su nombre apareció dentro de investigaciones relacionadas con las acciones destinadas a cuestionar el resultado de las elecciones presidenciales de 2022 y los acontecimientos que desembocaron en el ataque contra las instituciones brasileñas del 8 de enero de 2023. Cerimedo negó haber participado de un plan golpista.
Su recorrido continuó posteriormente en Bolivia, donde llegó a mantener una posición cercana al entorno del Gobierno de Rodrigo Paz. Esa expansión regional convirtió al consultor en una figura con contactos políticos que exceden largamente el ámbito argentino.
Ahora, esa trayectoria quedó atravesada por una investigación policial de enorme gravedad.
Según las denuncias difundidas a partir del ataque, Beller recibió varios disparos y sobrevivió después de ser sometida a una intervención quirúrgica. La mujer sostuvo que Cerimedo estaba detrás del atentado y afirmó que había recibido amenazas previamente.
Beller también aseguró que los atacantes se llevaron su teléfono celular, donde, según afirmó, conservaba información que podría comprometer a su expareja. Además, formuló acusaciones relacionadas con supuestas operaciones políticas y hechos de corrupción.
Esas afirmaciones forman parte de las declaraciones de la víctima y no pueden ser presentadas como hechos comprobados. La Justicia deberá determinar qué ocurrió, quiénes fueron los autores materiales del ataque, quién pudo haberlo ordenado y si existe algún vínculo entre ellos y Cerimedo.
La investigación tendrá además que establecer cómo se produjo el ataque. Según las primeras reconstrucciones difundidas, los agresores habrían llegado vestidos como repartidores y posteriormente escaparon en una motocicleta luego de disparar contra Beller.
El episodio genera especial preocupación porque la víctima se encontraba embarazada y porque, de acuerdo con sus propias declaraciones, había recibido amenazas antes del ataque. La Justicia deberá determinar si esas amenazas tuvieron relación con la balacera y si existió una planificación previa.
La detención de Cerimedo se produjo cuando intentaba abandonar Bolivia, circunstancia que incrementó la repercusión del caso. A partir de ahora, la investigación deberá establecer cuál es su situación procesal y qué elementos existen para vincularlo con el ataque.
Pero el caso ya produjo consecuencias políticas más allá del expediente penal.
La trayectoria del consultor vuelve a poner bajo la lupa las redes de operadores que se mueven alrededor de gobiernos, campañas electorales y estructuras partidarias. En los últimos años, estrategas digitales y consultores adquirieron una influencia inédita en la construcción de liderazgos políticos, especialmente dentro de los espacios de la nueva derecha.
Cerimedo fue uno de esos operadores. Su actividad estuvo vinculada con la comunicación política, las redes sociales y las campañas electorales, mientras su influencia se extendió desde la Argentina hacia otros países de la región.
Por eso, su detención plantea inevitablemente interrogantes sobre las relaciones que mantuvo con distintos sectores del poder. En el caso argentino, la principal pregunta recae sobre el vínculo que tuvo con Javier Milei y sobre cuánto conocían los dirigentes del oficialismo acerca de las actividades que desarrollaba fuera del país.
Eso no significa atribuirle al Presidente responsabilidad alguna por una investigación penal en Bolivia. Tampoco permite convertir las acusaciones de Beller en hechos probados. La responsabilidad penal es individual y deberá establecerse a través de las pruebas que reúna la Justicia.
Pero la dimensión política del caso tampoco puede ser ignorada. Cerimedo construyó una trayectoria que lo llevó desde las campañas digitales y la denominada “batalla cultural” hasta posiciones de cercanía con estructuras de poder en distintos países.
El episodio vuelve a exponer, además, la falta de transparencia que muchas veces rodea a estas redes de operadores. Consultores, estrategas, empresarios de medios y especialistas en comunicación pueden desarrollar una enorme capacidad de influencia sin ocupar cargos públicos y sin que siempre resulte sencillo conocer con precisión quién los contrata, quién financia sus operaciones o qué objetivos persiguen.
Ese fenómeno adquirió especial relevancia con el crecimiento de las nuevas derechas latinoamericanas, que encontraron en las redes sociales una herramienta fundamental para disputar poder y modificar el debate político.
Cerimedo fue uno de los nombres que más visibilidad alcanzó dentro de ese proceso. Su cercanía con Milei, sus vínculos con el espacio de Bolsonaro y su posterior relación con el Gobierno boliviano muestran hasta qué punto esas redes pueden atravesar las fronteras nacionales.
Ahora, esa trayectoria quedó asociada a un expediente que investiga un ataque a tiros contra una mujer.
Mientras la Justicia boliviana intenta reconstruir el atentado y determinar quiénes fueron los responsables, Cerimedo deberá responder por las circunstancias que llevaron a su detención y por las acusaciones que pesan sobre él.
El caso está lejos de tener una resolución. Todavía resta establecer si existe evidencia que vincule al consultor con el ataque, quiénes fueron los autores materiales y cuál habría sido el móvil.
Lo que sí está claro es que el episodio volvió a colocar bajo los reflectores a un operador que durante años se movió entre campañas electorales, gobiernos, redes sociales y estructuras de poder.
Para Milei, la detención de una persona que estuvo vinculada a su entorno constituye un nuevo foco de atención política. Y para la región, el caso vuelve a mostrar hasta dónde llegaron las redes de la nueva derecha latinoamericana.
Esta vez, la disputa política dejó las redes y las campañas para desembocar en una investigación penal por un ataque a balazos, con un asesor detenido en un aeropuerto y una mujer internada mientras la Justicia intenta descubrir quién estuvo detrás del atentado.