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MILEI ENFRENTA OTRA CALLE CALIENTE: una multitud marchó contra el ajuste y reclamó “una Argentina para todos”
La marcha de Paz, Pan, Tierra, Techo y Trabajo reunió a organizaciones sindicales, sociales y políticas desde Liniers hasta Plaza de Mayo. El reclamo apuntó contra el ajuste, la pérdida de derechos y las políticas del Gobierno de Javier Milei.
Miles de personas volvieron a movilizarse por las calles de Buenos Aires bajo la consigna “Paz, Pan, Tierra, Techo y Trabajo”, en una jornada que reunió a organizaciones sindicales, sociales y políticas y que estuvo atravesada por un fuerte rechazo al rumbo económico y social del Gobierno de Javier Milei.
La movilización, organizada por la Unión de Trabajadores de la Economía Popular junto con la Confederación General del Trabajo y las dos Centrales de Trabajadores de la Argentina, comenzó en Liniers y recorrió aproximadamente quince kilómetros hasta Plaza de Mayo, donde se desarrolló el acto central.
La protesta tuvo lugar apenas un día después de la multitudinaria movilización frente al Congreso contra el proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada y del operativo policial que terminó con personas heridas y detenidas. En ese contexto, las organizaciones buscaron mostrar capacidad de movilización y profundizaron sus cuestionamientos a las políticas impulsadas por el Gobierno nacional.
Durante la lectura del documento central, integrantes de la Unión de Trabajadores de la Economía Popular apuntaron directamente contra la administración nacional y afirmaron: “Este gobierno no solo ajusta, también necesita construir enemigos. Y ha elegido a los trabajadores y a sus organizaciones como las principales destinatarias de sus agravios”.
La declaración cuestionó además el modelo económico oficial y rechazó la idea de que los trabajadores sean responsables de las dificultades que atraviesa el país. “Nos quieren convencer de que los trabajadores somos el problema. Pero el problema nunca fue quien trabaja; el problema es un modelo económico que concentra riqueza para unos pocos y condena a las grandes mayorías a la exclusión”, señalaron.
El documento también puso el foco en la política oficial vinculada con los recursos y el territorio nacional. “El problema es un gobierno que remata nuestra soberanía y le pone el cartel de venta a nuestro territorio nacional”, afirmaron las organizaciones.
Los cuestionamientos alcanzaron además a las reformas laborales y sociales promovidas por el oficialismo. “Están destruyendo derechos conquistados en décadas de lucha. Quieren imponer una sociedad donde el mercado decida quién merece vivir con dignidad y quién queda descartado. No vamos a aceptar esta Argentina para pocos”, advirtieron.
La marcha tuvo una participación amplia y reunió, además de las centrales sindicales y los movimientos de la economía popular, a organizaciones como La Poderosa, Barrios de Pie, el Movimiento Evita, el Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos, Curas en Opción por los Pobres, Curas Villeros y Cuba MTR.
Las banderas y pancartas también reflejaron algunos de los reclamos que atravesaron las últimas jornadas. Entre ellas volvió a aparecer “Las Malvinas son Argentinas”, mientras que otras consignas apuntaron contra las políticas económicas y reclamaron la defensa de los recursos y del territorio nacional.
Los símbolos de la economía popular tuvieron además un lugar destacado. Carros de cartoneros, ollas, cucharones y delantales de trabajadoras comunitarias acompañaron la movilización, en una puesta en escena destinada a visibilizar las tareas de cuidado, alimentación y asistencia que realizan miles de personas en distintos barrios.
Antes de la llegada de las columnas, la jornada comenzó en Plaza de Mayo con un “verdurazo” solidario. Cooperativas frutihortícolas de La Plata y la cooperativa láctea Colonia Ferrari distribuyeron 500 litros de leche y alrededor de 500 kilos de verduras, principalmente de hoja verde.
“Acá nadie se salva solo”, fue una de las frases utilizadas durante la actividad, mientras feriantes de la Unión de Trabajadores de la Economía Popular instalaron puestos frente a la Catedral y en las calles cercanas a la plaza.
La situación del empleo y de los ingresos también ocupó un lugar central en los reclamos. Una muestra fotográfica instalada en las rejas de la Pirámide de Mayo exhibió imágenes relacionadas con distintos trabajos de la economía popular y difundió datos sobre la evolución del mercado laboral.
Según las cifras presentadas por las organizaciones durante la jornada, entre fines de 2023 y abril de 2026 se perdieron 141 mil puestos de trabajo, mientras que más de 400 mil personas se incorporaron como monotributistas. También señalaron que más de nueve millones de personas trabajan en la informalidad y denunciaron el deterioro de los salarios.
Otro de los ejes estuvo relacionado con las obras de infraestructura destinadas a barrios populares. Las organizaciones denunciaron que distintos proyectos fueron paralizados por el Gobierno nacional y reclamaron la restitución del Fondo de Integración Socio Urbana, al que atribuyeron el financiamiento de más de 1.200 obras en alrededor de mil barrios.
“Si el Estado retrocede, avanza el narcotráfico”, advirtieron desde los puestos instalados en Plaza de Mayo, al vincular la interrupción de políticas de integración urbana con el agravamiento de problemas sociales y de seguridad en los barrios más vulnerables.
Pasadas las 14, las columnas comenzaron a ingresar a Plaza de Mayo por Avenida de Mayo. Los organizadores estimaron en unas 50 mil personas la concurrencia al acto central, aunque esa cifra no fue acompañada por una estimación independiente.
La movilización también tuvo una fuerte presencia de símbolos religiosos. Imágenes de la Virgen de Luján y de San Cayetano acompañaron a los manifestantes, junto con una representación artesanal del papa Francisco caracterizado como cartonero.
Entre las consignas también volvió a aparecer “La tierra no se vende, se defiende”, en continuidad con la movilización realizada el día anterior frente al Congreso contra distintos capítulos del proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada.
En las primeras filas de la marcha también se observaron carteles con un reclamo específico para las trabajadoras comunitarias: “Reconocimiento salarial para las cuidadoras comunitarias”.
La movilización cumplió además diez años desde su primera convocatoria bajo la consigna “Paz, Pan, Tierra, Techo y Trabajo”. Los organizadores vincularon esa trayectoria con la histórica movilización de Paz, Pan y Trabajo de 1982, cuando el movimiento obrero marchó durante la última dictadura cívico-militar.
“Son diez años de este camino colectivo, inspirado en aquella histórica movilización de Paz, Pan y Trabajo de 1982, cuando el movimiento obrero enfrentó a la dictadura cívico-militar marchando desde esta Catedral hasta Liniers”, recordó el documento. “Esa lucha sigue siendo un faro para quienes creemos que la dignidad del pueblo se defiende con organización y solidaridad”.
Durante el acto central también se reclamó por la libertad de Cristina Kirchner y Milagro Sala. Los discursos insistieron, además, en la necesidad de fortalecer la unidad entre las organizaciones sindicales, sociales y políticas para enfrentar el escenario económico y social.
El secretario general de la Unión de Trabajadores de la Economía Popular, Alejandro Gramajo, destacó el acompañamiento recibido durante la jornada y valoró especialmente la participación del movimiento estudiantil. También agradeció las palabras pronunciadas por el obispo García Cuerva y su acompañamiento a los trabajadores de la economía popular.
La marcha dejó una imagen que buscó trascender la convocatoria tradicional de las organizaciones sociales. Trabajadores formales e informales, jubilados, cooperativistas, militantes, movimientos sociales y sectores sindicales confluyeron en una misma movilización para expresar su rechazo a las políticas del Gobierno nacional.
La jornada terminó con la desconcentración de las columnas mientras Plaza de Mayo conservaba las marcas de la lluvia y de la movilización del día anterior. Entre los carteles que quedaron junto a las rejas de la Pirámide de Mayo apareció una frase que sintetizó buena parte del mensaje de los manifestantes: “Si malo es el gringo que nos compra, peor es el criollo que nos vende. Fijate de qué lado de la mecha te encontrás”.
Después de dos jornadas consecutivas de protestas, el escenario político quedó nuevamente atravesado por la movilización callejera. Las organizaciones sindicales y sociales buscaron mostrar que el rechazo a las medidas del Gobierno no se limita al debate parlamentario y que la disputa por el rumbo económico, social y productivo del país también continúa en las calles.