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SUSTO Y DESAHOGO PARA BRASIL: reaccionó a tiempo, eliminó a Japón y avanzó en el Mundial*
La Canarinha perdía 1 a 0 por un error en la salida, pero lo dio vuelta en el segundo tiempo con goles de Casemiro y Gabriel Martinelli. El equipo de Carlo Ancelotti ganó 2 a 1 en Houston y se metió en octavos de final.
Brasil sufrió mucho más de lo esperado, pero logró reaccionar a tiempo y se clasificó a los octavos de final del Mundial 2026. En Houston, la Canarinha venció por 2 a 1 a Japón en un partido durísimo, que se definió recién en el final con un gol agónico de Gabriel Martinelli.
El seleccionado japonés estuvo cerca de protagonizar uno de los grandes golpes de la ronda. Kaishu Sano abrió el marcador durante la primera etapa y puso contra las cuerdas a un Brasil incómodo, impreciso y sin respuestas durante buena parte del encuentro.
Sin embargo, el equipo dirigido por Carlo Ancelotti cambió la cara en el complemento. El entrenador movió el banco, arriesgó con variantes ofensivas y encontró la remontada con los goles de Casemiro y Martinelli, que aparecieron en los momentos más importantes de la noche.
El partido comenzó trabado y con Japón ejecutando casi a la perfección su plan. El conjunto asiático se plantó con una línea de cinco defensores, cerró los espacios cerca de su área y obligó a Brasil a circular lejos de las zonas de peligro.
La Canarinha tuvo la pelota, pero no encontró caminos claros para lastimar. Marquinhos, Gabriel Magalhaes y Alisson participaron demasiado en la salida, una señal de que Japón lograba cortar las conexiones brasileñas en la mitad de la cancha.
Las situaciones de gol fueron escasas durante la primera parte. Brasil no pudo acelerar, sus volantes tuvieron una tarde incómoda y los delanteros quedaron aislados frente a una defensa japonesa compacta, ordenada y muy disciplinada.
A los 29 minutos llegó el golpe que encendió todas las alarmas. Danilo intentó salir con un pase hacia el medio, pero Kaishu Sano leyó la jugada, interceptó la pelota en la mitad de la cancha y lanzó una transición rápida.
El mediocampista japonés eliminó a un marcador, avanzó algunos metros y sacó un remate bajo y preciso, junto al palo, para poner el 1 a 0 y dejar a Brasil en una situación inesperada.
Desde ese momento, el equipo de Ancelotti empezó a mostrar señales de desesperación. No lograba romper la presión japonesa, jugaba demasiado estático y encontraba pocos espacios para progresar con claridad.
Japón, con la ventaja, sostuvo el orden y trató de jugar con el apuro rival. Su principal déficit estuvo en el uso de la pelota cuando pudo atacar, porque le faltó precisión para aprovechar mejor los espacios que Brasil empezaba a dejar.
Ancelotti entendió que debía modificar el desarrollo y en el inicio del segundo tiempo tomó una decisión fuerte. Sacó a Lucas Paquetá y mandó a la cancha a Endrick para acompañar a Matheus Cunha en la delantera.
El cambio le dio otra presencia ofensiva a Brasil. Sin brillar, la Canarinha empezó a empujar más cerca del área japonesa, especialmente a partir de centros, segundas jugadas y apariciones de sus mediocampistas.
Bruno Guimarães tuvo una oportunidad muy clara cuando apareció en el punto penal para conectar de cabeza, pero Suzuki respondió con una gran atajada y evitó el empate.
Poco después, Brasil volvió a lastimar por arriba. Un centro al segundo palo derivó en una pelota bajada hacia el medio y Casemiro, debajo del arco, cabeceó contra un defensor japonés en otra ocasión inmejorable.
Japón también tuvo una chance para castigar de contraataque, con Brasil mal parado, pero no logró resolver bien la jugada y dejó pasar una oportunidad que pudo haber cambiado definitivamente la historia.
El empate brasileño parecía cada vez más cerca y finalmente llegó. Gabriel Magalhaes envió un centro perfecto desde la izquierda hacia el segundo palo y Casemiro apareció con un frentazo para marcar el 1 a 1.
El gol le dio aire a Brasil y también le dio razón a Ancelotti, que había sostenido al mediocampista pese a un primer tiempo flojo. Casemiro respondió en el área, donde la Canarinha necesitaba presencia, carácter y jerarquía.
Japón sintió el impacto. En la jugada siguiente, Vinícius Júnior desbordó por la izquierda, eliminó a dos marcadores, uno de ellos con caño incluido, y definió de puntín. Entre Suzuki y el palo salvaron al conjunto asiático del segundo gol.
Después de ese tramo de vértigo, el partido volvió a estabilizarse. Brasil siguió buscando, aunque sin demasiada claridad, mientras Japón resistía con esfuerzo y parecía llevar la definición al tiempo suplementario.
Sin embargo, a los 96 minutos apareció la jugada que selló la clasificación brasileña. Bruno Guimarães recibió en la puerta del área, amagó con rematar de zurda y detectó una desatención en el fondo japonés.
El mediocampista filtró un pase perfecto para Gabriel Martinelli, que entró al área y definió rápido, abriendo el pie contra el palo, para poner el 2 a 1 y desatar el festejo de la Canarinha.
Japón, que había estado muy cerca de sostener su plan hasta el final, quedó eliminado con dolor después de competir de igual a igual y exigir al máximo a uno de los candidatos del torneo.
Brasil, en cambio, sobrevivió a una noche muy complicada, mostró carácter para remontar y avanzó a los octavos de final del Mundial 2026. La Canarinha no brilló, pero reaccionó a tiempo y volvió a demostrar que, incluso en los partidos más incómodos, tiene jerarquía para resolver sobre el final.
