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DRAMÁTICA ADVERTENCIA: prevén la pérdida de 500.000 empleos y el cierre de 40.000 pymes antes de fin de año
Un informe industrial encendió las alarmas sobre el futuro del aparato productivo argentino. Alertan por la destrucción de empleo formal, el cierre de empresas y el crecimiento de los concursos preventivos.
La situación de las pequeñas y medianas empresas argentinas atraviesa uno de los momentos más complejos de los últimos años y las proyecciones para el cierre de 2026 generan una creciente preocupación en el sector productivo. Un informe difundido por el Observatorio de Industriales Pymes Argentinos advirtió que, de mantenerse las condiciones actuales de la economía, podrían perderse hasta 500.000 puestos de trabajo formales y desaparecer cerca de 40.000 empresas en todo el país.
El relevamiento sostiene que el deterioro de la actividad ya dejó de ser un fenómeno transitorio y comienza a mostrar características estructurales que amenazan con afectar de manera permanente la capacidad productiva nacional.
Los datos recopilados por la entidad reflejan que desde diciembre de 2023 dejaron de operar alrededor de 25.000 empresas. Uno de los momentos más críticos se registró durante febrero de este año, cuando más de 10.000 firmas cesaron sus actividades, marcando uno de los peores registros de los últimos tiempos.
El coordinador del Observatorio, Federico Vacarezza, señaló que la caída del empleo y el cierre de establecimientos muestran una tendencia preocupante. Según explicó, los indicadores revelan que la retracción ya no responde únicamente a un proceso de ajuste económico, sino que comienza a consolidarse como una problemática de largo plazo para la estructura productiva argentina.
El informe identifica trece ramas industriales que se encuentran en situación crítica. Dentro de ese escenario, más de 77.000 trabajadores perdieron sus puestos de trabajo en la industria manufacturera y alrededor de 3.100 fábricas cerraron definitivamente sus puertas.
La pérdida de empleo no se limita únicamente al sector industrial. De acuerdo con el estudio, 554 de los 948 subsectores económicos relevados registraron caídas en la cantidad de trabajadores formales.
La construcción aparece como la actividad más golpeada, con más de 81.000 empleos perdidos. Detrás se ubican la industria manufacturera, el transporte y almacenamiento, además de las actividades profesionales, científicas y técnicas, que también muestran importantes retrocesos.
En contraste, solamente algunos sectores vinculados a la salud, la economía del conocimiento y determinadas actividades agropecuarias lograron generar empleo durante el mismo período. Sin embargo, los especialistas consideran que ese crecimiento resulta insuficiente para compensar las pérdidas observadas en el resto de la economía.
Desde Industriales Pymes Argentinos sostienen que las empresas enfrentan una combinación de factores que agravan la situación. Entre ellos mencionan la caída del consumo interno, el aumento de las importaciones, las dificultades para acceder al financiamiento y los crecientes costos operativos.
El presidente de la entidad, Daniel Rosato, afirmó que muchas compañías atraviesan una situación financiera delicada y advirtió sobre el avance de procesos judiciales que podrían acelerar nuevos cierres. Según explicó, la preocupación principal es evitar una ola de embargos y quiebras que profundice aún más la crisis del sector.
Uno de los indicadores que refleja esa tensión es el incremento de los concursos preventivos. Mientras durante 2023 se registraron 82 expedientes en la Ciudad de Buenos Aires, durante 2025 la cifra ascendió a 190. En lo que va de 2026 ya se contabilizaron 92 nuevos casos, una tendencia que preocupa especialmente a las cámaras empresariales.
Los industriales advierten además sobre posibles efectos en cadena. Muchas de las firmas que atraviesan dificultades forman parte de redes de proveedores que abastecen a grandes compañías, por lo que el cierre de una pyme puede impactar en distintos eslabones del proceso productivo.
Ante este escenario, distintas entidades empresariales impulsan proyectos legislativos orientados a brindar herramientas de alivio financiero. Entre las iniciativas figura la suspensión temporal de embargos y remates para empresas que ingresen en concurso preventivo, con el objetivo de facilitar procesos de recuperación y evitar cierres definitivos.
Los referentes del sector sostienen que la desaparición de una pyme no solo implica la pérdida de empleos, sino también la destrucción de capacidades productivas, conocimientos técnicos e inversiones acumuladas durante años. Una vez cerrada una empresa, remarcan, resulta extremadamente difícil reconstruir ese entramado económico.
La advertencia llega en un contexto en el que la estabilidad macroeconómica y la desaceleración inflacionaria conviven con crecientes señales de preocupación en amplios sectores de la producción nacional. Mientras el Gobierno apuesta a consolidar su programa económico, las pymes alertan que el impacto sobre la actividad y el empleo podría profundizarse durante los próximos meses si no aparecen medidas que permitan revertir la tendencia.
