POLICIALES
MISTERIO Y ANGUSTIA: buscan a una joven argentina desaparecida en Chile que antes alertó que “la estaban siguiendo”
Lourdes Rosario Brizuela, una salteña de 23 años, desapareció tras enviar mensajes donde expresó temor y aseguró que personas desconocidas la seguían. La búsqueda se intensifica y crece la preocupación de su familia.
La desaparición de una joven argentina en Chile genera una creciente preocupación y mantiene en alerta a familiares, organizaciones y autoridades de ambos países. Lourdes Rosario Brizuela, una salteña de 23 años, permanece desaparecida desde hace varios días y el caso quedó rodeado por un inquietante detalle que profundizó la angustia de su entorno: antes de perder contacto, aseguró que sentía que personas desconocidas la estaban siguiendo.
La última comunicación con su familia ocurrió el 20 de mayo de 2026. Desde entonces, no volvió a responder mensajes, llamadas ni videollamadas, una situación que encendió todas las alarmas y derivó en una intensa búsqueda.
Con el correr de las horas, la preocupación fue creciendo debido a los mensajes que la joven había enviado previamente. Según relataron sus familiares, Lourdes manifestó temor y les expresó que atravesaba una situación que la tenía muy preocupada.
De acuerdo con la reconstrucción realizada por sus allegados, la joven sentía que varias personas la seguían y temía que pudiera ocurrirle algo.
Ese mensaje se transformó ahora en uno de los puntos más inquietantes alrededor del caso.
La situación llevó a la intervención de la Fundación Volviendo a Casa, organización que emitió una alerta y solicitó máxima difusión para intentar localizarla.
Desde la entidad advirtieron sobre posibles riesgos para la integridad física y emocional de la joven y pidieron colaboración tanto en Argentina como en Chile para ampliar el alcance de la búsqueda.
Según la información difundida por la familia, Lourdes había viajado a Chile en diciembre de 2025 y se encontraba instalada en Punta de Lobos, una zona costera cercana a la localidad de Pichilemu.
Ese lugar fue señalado como el último punto donde habría sido vista antes de desaparecer.
Tras perder contacto con ella, familiares comenzaron a intentar comunicarse de distintas maneras, pero nunca obtuvieron respuestas.
La ausencia total de actividad y el silencio prolongado terminaron impulsando la denuncia y el pedido público de ayuda.
Para facilitar la identificación, también se difundieron datos físicos y señas particulares.
Lourdes mide aproximadamente un metro sesenta, posee contextura delgada, tez blanca y cabello castaño claro, ondulado y a la altura de los hombros. Tiene ojos marrones claros y una quemadura visible en la mano izquierda.
Además presenta características distintivas que podrían resultar claves para reconocerla.
Entre ellas figuran tatuajes de una luna y dos astronautas en la pierna izquierda, un símbolo tatuado en la nuca y un lunar marrón grande ubicado en el pecho.
Mientras la búsqueda continúa, familiares y allegados remarcan la necesidad de compartir información para ampliar la difusión y aumentar las posibilidades de obtener datos que permitan reconstruir sus últimos movimientos.
La incertidumbre y el paso de los días alimentan la angustia. Y detrás de cada hora sin novedades, crece una pregunta que todavía no tiene respuesta: qué ocurrió con Lourdes Rosario Brizuela.
