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Agua “segura”: la propuesta de especialistas del CONICET en torno a la cultura hídrica en un pueblo de Córdoba
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Agua “segura”: la propuesta de especialistas del CONICET en torno a la cultura hídrica en un pueblo de Córdoba

La investigadora María del Carmen Rojas cuenta el trabajo territorial que desde hace cuatro años llevan adelante en Salsipuedes.

Potable no es sinónimo de segura. En Salsipuedes, un municipio bañado por ríos y arroyos, con aproximadamente veinte mil habitantes y ubicado a menos de cuarenta kilómetros de Córdoba capital, el agua escasea. “No solo por la calidad del agua, que llega por conexión domiciliaria, en camiones y que proviene de pozos, sino que es un problema más profundo. Lo que allí no existe es el agua segura fundada en la cultura hídrica que incluye: la calidad del agua, la cantidad, la continuidad, la cobertura y el costo”, explica María del Carmen Rojas, arquitecta, doctora en Demografía e investigadora del CONICET en el Instituto de Investigaciones Geohistóricas (IIGHI, CONICET-UNNE). Desde hace cuatro años se realiza un trabajo territorial en torno a esta problemática en la citada localidad cordobesa, en alianza con el gobierno local, equipos intersectoriales e investigadores de Iberoamérica para la concreción de la Red Iberoamericana de Enfermedades Transmisibles y Agua Segura (RETyAS), recientemente conformada como una de las Redes Institucionales Orientadas a la Solución de Problemas del CONICET.

“El acceso o no al agua segura depende de los estilos y modos de vida poblacionales. Está vinculado con los niveles de exposición, fragilidades y resiliencia de los individuos, las familias y las comunidades en relación a la salud y el ambiente”, señala Rojas, quien en sus comienzos como investigadora se dedicaba a las barreras arquitectónicas, urbanísticas, del transporte y la comunicación centradas en la discapacidad, y verificó que existía una profunda relación entre el ambiente y la salud humana. Fue así que avanzó en la estrategia de vivienda saludable en el marco de la Red Interamericana de Vivienda Saludable avalada por OPS/OMS. “Al trabajar vinculando el área de salud y de ambiente centradas en la gestión local integral del riesgo, comenzamos a tener demandas para generar una metodología que determinara los riesgos de los hogares en la vivienda. Así, llegamos al concepto de agua segura”, recuerda.


Rojas explica la diferencia entre el concepto de agua segura -“agua apta para el consumo humano, de buena calidad y que no genera enfermedades producto de un compromiso comunitario”-, de lo que es el agua potable -“agua salubre y disponible en cantidades suficientes para la higiene personal y los fines domésticos, así como también, para cocinar y beber”. Y aclara que, si bien no existe un relevamiento de la cultura hídrica que diga cuánta gente accede al agua segura en Argentina, este concepto aún necesita mucho trabajo territorial para instalarse. “Es la cultura la que va a determinar la calidad del agua –advierte la científica-. Y, en la gestión del agua, lo que está debajo, en lo profundo: no se trata. La gestión del agua, generalmente, remite a lo que el Estado y sus instituciones hacen con el agua, y la cultura del agua es lo que cree y hace la gente. Esta ruptura y distancia entre el Estado, sus instituciones y la gente generan un espacio de conflictos y armonías con el que debemos trabajar para tender puentes hacia un proyecto común. Sin cultura hídrica, no puede darse un cambio en la gestión del agua para que sea segura”.


En esos espacios de conflictos y armonías, señala Rojas, trabajará la RETyAS -también conformada por colegas de Brasil, Honduras, Paraguay, Perú y Portugal- a partir del trabajo territorial iniciado en Salsipuedes. “El objetivo”, dice, “es que la cultura hídrica deje de ser considerada como un componente más de los proyectos, programas y planes para pasar a ser entendida como generadora y condicionante de los otros componentes de la gestión”. En el marco de este trabajo, señala que de septiembre a diciembre de 2022 se realizó el Primer Encuentro Iberoamericano de Agua Segura y Enfermedades Transmisibles con modalidad presencial y virtual en todos los países que conforman la Red. En Salsipuedes participaron autoridades del gobierno local, sus equipos intersectoriales, centros vecinales y autoridades de escuelas primarias.

Durante el año 2023, asimismo, un grupo de estudiantes de once años de la escuela primaria Jordán Maldonado de Salsipuedes trabajaron el concepto de agua segura dentro del aula y desplegaron una performance en el interior de una vivienda. “Fueron mostrando distintas situaciones que le pasaban a una mamá en la cocina, el baño, el lavarropas y el lugar donde estaban las plantitas. Mostraron qué hacían cuando se rompe un lavarropas, cómo se prepara la comida sin agua, cómo es el baño y cómo riegan las plantas de su huerta. Los niños lograron contar lo que pasa en el territorio sin prejuicios”, describe Rojas. La performance se presentó en la plaza del Barrio El Talita.


En el futuro inmediato, la RETyAS comenzará a desenvolver el trabajo territorial iniciado en Salsipuedes. “Allí se dio el puntapié inicial que desencadenó procesos para que la cultura hídrica determine la gestión del agua. Esto no es nuevo; es un concepto que la Organización Panamericana de la Salud, en un comunicado de prensa, planteó en 2003. Y nosotros lo retomamos –asegura Rojas-, porque con respecto al agua, generalmente, todo pasa por hacer obras. Y no todo pasa por ahí; nuestra propuesta jerarquiza la cultura en base al agua como un bien social y reconoce que es necesario percibir si existe coherencia entre lo que las comunidades y las instituciones sienten, piensan, dicen y hacen. Los procesos de co-construcción de conocimiento llevan tiempo, pero estamos convencidos de que es la forma para que las cosas cambien realmente. El pueblo de Salsipuedes está comprometido; y estamos seguros de que sucederá lo mismo en cada país de Iberoamérica”, concluye.



¿Quiénes integran la RETyAS?

La Red Iberomericana de Enfermedades Transmisibles y Agua Segura (RETyAS) está conformada por el Instituto de Investigaciones Geohistóricas (IIGHI/CONICET-UNNE), la Fundación Mundo Sano (FB), el Núcleo de Altos Estudos Amazônicos (NAEA) de la Universidad Federal de Pará (UFPA), el Programa de Pós-Graduação em Desenvolvimento e Meio Ambiente Urbano (PPDMU) de la Universidad de Amazonia (UNAMA), la oficina de Honduras de Oikos – Cooperação e Desenvolvimento, la Unidad de Estudios Hidro-Ambientales del Centro de Tecnología Apropiada de la Facultad de Ciencias y Tecnología de la Universidad Católica Nuestra Señora de la Asunción (UCNSA), el Instituto de Vivienda, Urbanismo y Desarrollo Sostenible de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo (IVUDS) de la Universidad Ricardo Palma (URP) de Perú, el Centro de Estudos de Geografia e Ordenamento do Território da Faculdade de Letras (CEGOT/FLUC) de la Universidad de Coimbra de Portugal. Cabe destacar que la coordinación de la firma del convenio para la constitución de la RETyAS estuvo a cargo Oficina de Cooperación Nacional, Gerencia de Desarrollo Científico y Tecnológico del CONICET.



Fuente: conicet.gov.ar


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